sábado, 12 de marzo de 2011

¡Hola Mundo!

Queremos estrenar Alephandría con todos ustedes, y Alephandría quiere decirles: “¡Hola mundo!”. Sí, Alephandría piensa, siente, es casi un ser, y lo único que la separa de nosotros es que es nosotros.
Cuando José Luis Borges, allá por 1945, narraba en su Aleph: “...un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.", un escalofrío recorrió el cuerpo de Alephandría. No sabía si Borges era escritor, científico, o ambas cosas. Mucho tiempo después, hacia el fin del mismo siglo, un nuevo temblor la asaltó, cuando un sociólogo de la ciencia llamado Bruno Latour escribía: “…un punto en un centro que actúe a distancia sobre otros puntos”.
Pero, ¿de qué trata todo esto? Trata del alma de Alephandría y el mecanismo que la mantiene viva. En resumen, actuando a distancia sobre hechos, lugares y personas que no le son familiares, trayéndolos a casa y jugando con ellos, hasta el punto de convertirlos en familiares. Movilizando mundos.
No hablaremos de conocimiento, ciencia, tecnología, sociedad o poder, porque Alephandría no es una u otra categoría, sino todas ellas juntas, pero sí etiquetaremos los temas para poner un poco de orden en el caos de su alma.
Sin más, Alephandría les dice: “¡Hola mundo!”, y los invita a construirlo.
¡Hasta la próxima!
Alephandría

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