Alephandría se preparaba el espacio destinado a disfrutar de lo que prometía ser un entretenido partido de tenis por tv, entre Del Potro y Rafael Nadal, por las semis del Masters 1000 de Indian Wells. Mientras tanto, una imagen apareció en su mente y pensó, el tenis no es tan distinto a la ciencia, por lo menos en lo que a ser un tenista e investigador profesional se refiere.
Repasemos los motivos. En primer lugar, entrenar tenis es aburrido y hacer ciencia también. El tenista profesional debe repetir y repetir sus entrenamientos para poder predecir donde irán a parar sus golpes. El científico debe repetir y repetir observaciones de distintos lugares, para poder predecir el comportamiento de lo que observa. Pregunten a cualquier tenista que tan divertido le resulta entrenar y seguro que les dirá: “Lo que me gusta de los entrenamientos es sentirme bien para luego para poder competir y mejorarme día a día”, pero lo que seguro no les dice, es que debe levantarse a las 7 am., en medio de su pretemporada, correr, ir al gimnasio, y reiterar saque tras saque con enormes canastos de supermercado llenos de pelotas de tenis para ver si acierta. Eso mismo le sucede al científico, salvando las distancias.
En segundo lugar, para llegar lejos, en ambos casos hay que darse a conocer. En cuanto al tenista, tiene que comenzar jugando pequeños torneos, por pocos puntos y menos dinero. Es probable que si no dispone de los recursos económicos deba negociar con algún patrocinador que, si lo ve como promesa, le financie parte de su carrera. Respecto al científico, debe empezar por publicar papers en revistas de poca monta, por ningún dinero. Deberá negociar con la revista para publicar y también con las instituciones para que financien sus investigaciones, lo cual se vuelve aún más difícil cuando nadie lo conoce.
Por último, al momento de salir a la cancha, tanto el tenista como el científico deben ganar. En el caso del primero, es sencillo imaginarlo, pero para el segundo, imaginen un paper que es rechazado una y otra vez por distintas revistas y que no puede ser publicado; cada una de esas instancias se podría parecer a un partido de tenis.
Moraleja: No todo es lo que parece y hay que esforzarse (y aburrirse) para aprender a disfrutarlo.


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