El martes 5 de abril, Alephandría se acercó a escuchar al ministro Lino Barañao al auditorio de UCES. Se suponía que iba a hablar sobre la actualidad y el futuro del desarrollo científico Argentino, pero no, fue más bien una clase magistral sobre lo que se está haciendo, y cómo se lo está haciendo en materia de ciencia y tecnología en el país.
Aquí una síntesis de sus frases y anécdotas:
1. La ciencia es una actividad deportiva
El ministro apeló a una metáfora de Ortega y Gasset en uno de sus ensayos (Origen deportivo del Estado) para dar forma a la idea de su ponencia. Es tan deportiva la ciencia por el hecho de que se necesita gente joven y con energías para darle fuerza a sus descubrimientos e ímpetu al desarrollo del Estado. La anécdota más clarificante viene de las sociedades primitivas, donde los cazadores y recolectores volvían con datos e información que el cacique de la tribu concentraba y procesaba para convertirlos en conocimiento, su fuente de poder.
2. Juicio de pares
Es sabido que el método de evaluación en las comunidades científicas viene dado primordialmente por el juicio de pares. Sin embargo, el Ministro aclara que la principal motivación para los investigadores, viene de la mano del reconocimiento en el caso de los hombres, y la utilidad del conocimiento producido para las mujeres. Más allá de eso, tanto unos como otros, prefieren ser juzgados por los pares que por los impares.
3. Todos queremos ser queridos
De la mano del punto anterior, deviene "la aprobación". En tanto seres humanos, todos queremos ser queridos en algún punto, sea por pares o votantes. El tema es quien quiere que uno lo quiera. Al asumir como Ministro, Barañao sale de su despacho y al ir caminando por la vereda nadie lo saludaba, quitando al diariero, quien muy entusiasta no podía dejar de lado su alegría.
4. La importancia de la ciencia se percibe por su utilidad práctica
Uno o dos siglos atrás, podría habernos resultado muy difícil entender la importancia de la ciencia. Hoy, con la tecnología que invade nuestros hogares, el mejor nivel educativo, y mayor entendimiento de los posibles impactos positivos o negativos de la ciencia, aún seguimos atribuyendo su importancia a la utilidad práctica que le vemos.
5. Aversión al riesgo
La aversión al riesgo es un rasgo cultural muy fuerte en la sociedad Argentina. Pocos se animan a crear empresas por temor al fracaso. Tan solo en 2010, se lanzaron al mercado en nuestro país unos 13.000 emprendimientos de los cuales sobrevivieron 3.000. A pesar de eso, si queremos crecer personalmente y desarrollarnos como país, hay que perder el miedo al fracaso y afrontar los riesgos y no pensar tanto en el control que tenemos sobre lo que nos rodea, incluida la naturaleza. En países como China donde su relación con la naturaleza es de mayor armonía, el temor al riesgo y el fracaso en los emprendimientos es mucho menor, y sus resultados, más positivos.
6. Mala percepción del empresario
Suele asociarse al empresariado con el lucro, pero no siempre es así. Existen empresarios que han llegado a hipotecar sus casas por la simple razón de no ir a la quiebra y poder pagar el sueldo de un puñado de empleados. Por lo tanto, sería bueno que dejemos de lado presupuestos y entendamos que el sector empresario es complementario al sector académico.
7. Agenda
Si algo le llamó la atención a Alephandría, fue la forma práctica y para nada compleja, a partir de la cual surgió la actual agenda del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. El método es sencillo. Se generó una matriz con los temas que de acuerdo a la opinión de expertos y otras agendas internacionales, parecían los de mayor importancia para el desarrollo. De ahí se desprendieron: nanotecnologia, biotecnología, tecnologías de información y comunicación. Luego se cruzaron con las necesidades básicas del país, como salud, desarrollo social, e industria agropecuaria y ops, listo. Una buena forma de buscar impacto local y desarrollo social con bajos recursos.
Futuro:
8. Educación
Es evidente que nos encontramos en la sociedad del conocimiento. Por lo tanto, incrementar la orientación de políticas públicas al desarrollo de la educación, es un buen marco para incrementar el PBI y una mejor distribución de la riqueza. En uno de sus primeros viajes como Ministro a Corea, Barañao tuvo la oportunidad de entrevistarse con el Ministro de Educación Coreano. Lo primero que le dijo fue: "Estoy maravillado por su sistema educativo", a lo cual el Ministro Coreano le contestó: "Está todo mal...el Estado invierte muchísimo dinero en el sistema educativo público y las familias invierten más. El resultado es, jóvenes que van a estudiar todo el día, para llegar a sus casas y seguir estudiando con profesores particulares, y lo peor de todo es que se aburren! Esos muchachos y muchachas, luego no sienten motivación alguna para dedicarse a la investigación". Quizás el modelo coreano sea un ejemplo a seguir en algunos aspectos, pero no debemos olvidar las enseñanzas que nos deja, y que debemos seguir un camino propio.
9. Economía basada en el conocimiento
A modo de cierre, "apostar a la educación es la forma más democrática de mejorar el desarrollo social".
Desde la mirada de Alephandría, el Ministro Barañao sabe donde está parado y es razón suficiente para apoyarlo, más allá de cualquier diferencia política o ideológica.

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